viernes, 20 de febrero de 2015

Desordenaré las lluvias.: Extenuante e infecundo amor

Desordenaré las lluvias.: Extenuante e infecundo amor

SABADO 09/06/2012

Es por la tarde, estamos en la playa, venimos a que los niños disfruten del mar y jueguen con las piedras o mejor dicho en las piedras.
Yo aún no me he metido ni un poquito en el agua, vengo con un viquini, una camisola semitransparente y un gorro.

Este año es diferente porque estoy enferma (físicamente hablando);estoy esperando que por fin la próxima semana el doctor Carmona me opere. Se trata de una coleoctomía, es decir, cortar el intestino grueso y empalmar uno de los cabos al costado izquierdo donde habrá un estoma por donde las heces irán a parar a una bolsa, el otro cabo del intestino quedará dentro en algún lugar localizable para poder cogerlo en caso de necesidad en un futuro.

No tengo miedo salvo por el echo de que tengo la impresión de que tal y como me dijeron el otro día mas que estar enferma lo que me han hechado es una maldición y para mí eso explicaría todo el empeoramiento repentino que estoy sufriendo; pero también es cierto que esa persona me consoló aclarándome que estoy encomendada a las manos de Dios que son más poderosas que las de satanás, quién frente a Dios no tiene nada que hacer.

Así que entraré fuerte en el quirófano y saldré viva, sana, como una rosa, buscando a mi amado, tal vez confundiéndolo con alguien vestido de verde, (no es la primera vez) por los efectos de la anestesia, anhelando su abrazo, su beso, su Te Quiero, porque no hay nadie más en este mundo que me haya demostrado un amor más sincero, más honesto, más puro y por eso lo amo y lo quiero sobre todas las cosas.

Y aunque mis hijos y mi niña son lo primero en esta vida, lo son por que los he parido, pero no puedo comparar lo que siento por ellos y ella, con lo que siento por mi esposo, pues si un hijo perdiere, tendría quien me levantare, más si a ese hombre la muerte acogiere, ya nada me queda. Tendré por quienes luchar, ¡si!, pero una vez vez alzaren el vuelo, espero, ruego, suplico, Dios  ten piedad y en apenas un instante llévame a la vera de ese Novio de la muerte fuere donde quiera que esté esperándome.

¡TODO EL MAL QUE NOS DESEES
A NOSOTROS 
RECAIGA SOBRE TI!

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu Reino,
hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.
Danos hoy el Pan nuestro de cada día,
perdona nuestras ofensas,
así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
más líbranos del mal.
AMEN

jueves, 19 de febrero de 2015

¡ LA VERDAD Y NADA MAS !

Los primeros recuerdos que han quedado grabados en mi memoria datan a partir de los seis años.

Trato de alcanzar a mis padres. Es una pesadilla, es una utopía y así me convierto en una niña rebelde. Prendo fuego a una fábrica de productos químicos, me siento en una sillita delante de esta y observo como todo se desvanece en la nada, igual que mis sueños.
Lloro la ausencia de mis padres mientras arrugo entre las manos aquel único recuerdo de mi padre, un retrato.
Lo supe hace poco. Más, ni me acongojó ver aquella foto tan arrugada, ni sentí remordimiento alguno por lo sucedido con la fábrica. No recuerdo nada, simplemente quería saber y aquella mujer, mi tía (una bruja, es mala) que se hizo cargo de mí durante los años de ausencia de ellos terminó contándome la clase de niña que era.
Parece ser que esta señora acostumbraba sacarnos, todos los días, al parque.
Siempre bien limpitos, me bañaba la primera, pero yo corría y me metía debajo de los coches aparcados para llenarme de grasa, no quería verme limpia, así que finalmente tuvo que optar por bañarme la última, no solo por mi gamberrada sino porque no fui la única que terminó bajo los vehículos, siendo niños eso le hizo gracia a alguno mas que acabó imitándome aunque también obedeciendo cuando se le dijo que eso no se hacía, lo que no fue mi caso.

No recuerdo la vuelta de esos que son mis padres, no tengo ningún recuerdo.

Antes de su partida parece ser que mi padre se puso enfermo, el me habla, con mucho amor, de como yo le cuidaba, de que estaba a su lado, decía ser su enfermera. Esa época debió ser muy hermosa.

A su vuelta si recuerdo, pero según cuentan no desde el principio, ese padre que regresó imagino no era el que esperaba pues con seis años fue tanta mi insistencia de alejarme de ellos e irme a un internado que es ahí donde he vivido mi existencia hasta los trece años. Evidentemente iba a casa de vez en cuando pero nunca o casi nunca fue bonito, tanto es así que cuando ellos salían con el coche pasaba todo el tiempo apoyada en una ventana esperando para ver si a la vuelta tenían un accidente; nunca sucedió.

A los trece años cuando acabé la EGB y ya no podía permanecer mas en aquel que había sido mi hogar y tuve que regresar a casa las cosas no fueron fáciles, aunque supongo que en el mutuo silencio todos pusimos de nuestra parte, no hicieron falta las palabras.
No volví sola, cerraron el internado, mis hermanas, también venían a casa, y si alguien piensa que en ellas tendría en quien apoyarme, no hay mayor mentira, no conozco lugar mas roto que esa maldita casa. La guerra estaba servida y desde luego quería lo único que siempre he defendido, ¡la verdad y  nada mas!.

Viví tres años en aquel infierno, palizas por doquier. Si, un padre maltratador y una madre consentidora de tales. Quise matarlo, iba a hacerlo, preparé una buena cantidad de pastillas para  envenenarlo con el café; no funcionaría, me sentía frustrada, fingí una apendicitis y al menos salí unos días de ese lugar.

A los 16 años me escapé de casa, no una vez, sino varias, me pillaba, así que me llevé unas cuantas palizas. Finalmente lo logré encontré trabajo, no ha sido fácil, he tenido que volver en varias ocasiones, me da igual, he luchado, he ganado, ahora vivo mi vida, él está solo, ella está sola, se tienen mutuamente, pero simplemente se soportan. Mis hermanas y mi hermano están lejos, estamos lejos los unos de los otros, hemos huido todos de todos.

Los que tenemos hijos sabemos que estos no tienen la culpa mis hijos adoran a sus a sus abuelos, a sus primos, a sus tíos, así que por ellos he aprendido simplemente a estar presente.

  

jueves, 12 de febrero de 2015

HE DECIDIDO VIVIR


A finales del año 2009 la niña que vivía en mi vientre dejó de moverse.
Aquello me supuso una gran preocupación, ni siquiera las palabras del médico consiguieron tranquilizarme cuando este me dijo que su corazón latía con normalidad; mi instinto de madre me decía que algo no iba bien.


Todo sucedió muy deprisa. El 1/01/2010 sobre las 7:00 de la mañana tuve que levantarme para ir al baño, no eran ganas de orinar, estaba rodeada de un gran charco de agua. Desperté a mi esposo y no voy a dilatarme en los acontecimientos sobre como llegamos al hospital y todo el proceso sobre el parto, aunque si decir que fue muy hermoso, ya que mi bebé no nació en el conocido potro sino en la cama de la sala de dilatación donde me ofrecieron sacarla con mis propias manos y desde luego  no dude un instante.
La cuestión es que efectivamente no me equivocaba.
La niña se estaba muriendo!, y estaba luchando!.
Mi pequeña no se movía para resistir lo máximo pues el oxígeno, y el alimento que debían llegarle ya no alcanzaban apenas para que  aguantase hasta la fecha que le correspondía nacer. 
Vino al mundo un mes antes, el 2/01/2010. Fue un milagro y ya tiene 5 añitos.


Durante toda mi vida una vez y otra y otra, de tantas formas distintas he intentado suicidarme, he buscado la muerte, continuamente, le he gritado, la he odiado, porque sentía que era tan poca merecedora de amor que ni siquiera ella me quería llevar.


Perdida en la contemplación  de mi pecho donde tan instintivamente ya staba alimentándose del calostro, las matronas llamáronme la atención, querían enseñarme el cordón umbilical
Había un nudo!, había un nudo!   ese instante, ese nudo perfecto fuertemente atado, tan fuerte como la promesa que el succionar de sus labios pedía, como la promesa que mi recién nacida me arrancó




HACE 5 AÑOS QUE NO HE VUELTO A INTENTAR SUICIDARME